
Cuando nos disponemos a hablar acerca de los íconos del diseño de modas, muy pronto nos encontramos de frente con uno de los más importantes, a saber, el argelino Yves Saint Laurent, cuya colección de creaciones no nos deja menos boquiabiertos que su propia vida. Incluso llegamos a creer que para poder llegar a comprender a cabalidad su obra y su inspiración única hace falta ponerlas en el contexto de su historia de vida y de los acontecimientos que hubieron de sucederse para que pudiera posicionarse en los primeros puestos de popularidad e importancia en el mundo de la moda.
Vida
Saint Laurent nació en 1936 en Orán, en esa época ciudad capital de la colonia francesa de Argelia, en una de las familias más prestantes de la región. Desde muy pequeño mostró especial interés por el teatro pero, más que todo, por el vestuario de los actores, que comparaba muy a menudo con aquellos que observaba y acerca de los cuales leía en todas las ediciones de la revista Vogue que caían en sus manos.

Este temprano interés por el diseño de modas lo motivó, en 1950, a enviar tres diseños suyos al concurso denominado Secretariado Internacional de la Lana, con los cuales consiguió quedar en tercer lugar. El acoso que sufría en su entorno familiar y escolar debido a su peculiar personalidad, así como su desesperado deseo de contestar a las críticas con éxitos irrefutables lo impulsaron a probar suerte una vez más en este concurso, quedando esta vez en primer lugar. Pero no fue solamente esto lo que le quedó de dicho concurso; en efecto, ese primer puesto le hizo merecedor de la admiración del maestro parisino Christian Dior, quien lo invitó a trabajar con él en su taller.
En el taller de Dior, Saint Laurent fue ascendiendo posiciones hasta que, poco antes de morir el mismo dueño de la casa, fue nombrado Diseñador jefe, posición por la que en algún sentido tuvo que competir con otro grande del diseño de modas, a saber, Cristobal Balenciaga. No obstante, su permanencia en esta posición fue corta, pues en 1960 fue llamado a prestar servicio militar durante la guerra de independencia argelina.

Yves Saint Laurent no resistió el entrenamiento militar. El renovado acoso de sus compañeros fue tal que, sumado a la decepción por haber tenido que dejar la casa Dior -luego se demostró que fue el mismo propietario de ésta quien causó que Saint Laurent fuera llamado a combatir- resultó en una crisis emocional de la que casi no se recuperaría. A la salida de su estancia en una clínica psiquiátrica francesa, el diseñador demandó a la casa Dior por los daños económicos y morales causados a su persona y con el dinero que recibió fundó su propia casa en Atlanta, con la ayuda de J. Mack Robinson.
La casa YSL fue un completo éxito, aunque no por esto dejó de sufrir los constantes ataques y críticas de cuanto medio y diseñador contemporáneo había. Algunos de los elementos más representativos de las colecciones que diseñó hasta su muerte en 2008 son la introducción del esmoquin femenino, la consolidación de la moda prêt-à-porter y la inspiración que derivaba de su admiración por grandes maestros de la pintura como Mondrian, Picasso y Braque.
Obra y legado
Es difícil no identificar a Yves Saint Laurent con lo transgresor, lo arriesgado y lo extrañamente llamativo. Sus diseños femeninos buscaron resaltar su belleza particular y su sensual atractivo de maneras no sospechadas hasta el momento. Es así como nacieron el esmoquin adaptado a la figura de la mujer, las espaldas descubiertas y los pantalones estrechos, todas estas prendas que le hicieron merecedor, tanto de odio como de la más profunda admiración.

Su legado al mundo de la moda es su sensibilidad hacia el arte y su visión revolucionaria de lo que en él haya de darse. Si bien Yves Saint Laurent fue siempre muy criticado por sus contemporáneos, él también fue crítico de las creaciones de los demás, cosa que se hizo todavía más evidente al final de su vida. Según su punto de vista, aquello en lo que se habría convertido la moda durante los años 90 y principios del siglo XXI era equivalente al diseño de cortinas o de sofás, puesto que en virtud del afán de las casas de diseño por vender y enriquecerse, éstas habrían dejado la inspiración y la innovación fuera del juego.

Perfumería y productos de belleza
Como sucede habitualmente tras la muerte de los íconos de la moda, la casa de diseño de Yves Saint Laurent se ha dedicado durante los últimos años mucho más a la creación y fabricación de perfumes y de productor de belleza que al diseño de modas. Esto no significa, sin embargo, que Saint Laurent mismo no hubiera tenido nunca nada que ver con la perfumería. Todo lo contrario, sus perfumes también lo supieron catapultar al éxito, en particular, el llamado “Opio”, que ha sido clasificado como uno de los más vendidos de la historia.
Otros productos de belleza de la casa Yves Saint Laurent que han sido aplaudidos son las máscaras, labiales y sombras de la colección Teint Radiance y los artículos para el cuidado de la piel de la línea Temps Majeur.